Estudio Narrativo sobre el tejido y el sentido de comunidad en un grupo de mujeres tejedoras del Municipio de Vélez Santander y San Francisco; El Peñol Nariño “Comunidad y Cultura”.

Narrative study on weaving and the sense of community in a group of women weavers from the municipalities of Vélez Santander and San Francisco; El Peñol Nariño “Community and Culture”.

 
 

DOI: 10.32870/sincronia.v30.n90.e309

Esta obra está bajo una licencia internacional Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0

 

Yamile Velasco Moreno
Universidad Nacional Abierta y a Distancia.
(COLOMBIA)
CE: Yamile.velasco@unad.edu.co
https://orcid.org/0009-0009-7285-4631

Doralia Leonor Romo Ibarra
Universidad Nacional Abierta y a Distancia – UNAD
(COLOMBIA)
CE: do27rom999@unadvirtual.edu.co
https://orcid.org/0009-0007-2533-6220

     
         

Resumen.
El presente estudio se construye como un enfoque narrativo sobre el tejido y el sentido de comunidad en un grupo de mujeres tejedoras de los Municipios de Vélez Santander y San Francisco el Peñol Nariño, donde se generó la comprensión del tejido desde el sentido de las comunidades. Para ello, se partió de la revisión de los antecedentes teóricos y empíricos del proceso estético del bordado y el tejido a nivel internacional y nacional. Asimismo, se desarrolló metodológicamente la implementación del maqui pensar y mapeo comunitario a través del Churo Cósmico para analizar la expresión que evoca diversas reacciones intelectuales y emocionales, simbolizando movimiento de adentro hacia afuera. Entre los resultados, se encontró que existen elementos para identificar los significados y valores en la práctica del tejido en relación con el sentido de comunidad, concluyendo que el tejido se relaciona con la identidad cultural en los grupos de mujeres permitiendo describir el accionar del tejido y su transmisión de generación en generación desde su impacto en la preservación de la cultura.

Palabras clave: Tejido. Urdimbre. Estética. Tejido Social. Identidad Cultural. Sentido De Comunidad. Mapeo Comunitario. Maquipensar.

Abstract.
This study is constructed from a narrative approach to weaving and the sense of community among a group of women weavers from the municipalities of Vélez Santander and San Francisco el Peñol, Nariño. The study generated an understanding of weaving from the perspective of communities. To this end, the study began by reviewing the theoretical and empirical background of the aesthetic process of embroidery and weaving at the international and national levels. A methodological approach was also developed to implement maqui thinking and community mapping through the Cosmic Churo (Churo Cósmico) to analyze the expression that evokes diverse intellectual and emotional reactions, symbolizing movement from the inside out. Among the results, it was found that there are elements that allow us to identify the meanings and values in the practice of weaving in relation to the sense of community. It was concluded that weaving is related to cultural identity in women's groups, allowing us to describe the actions of weaving and its transmission from generation to generation based on its impact on the preservation of culture.

Keywords: Fabric. Warp. Aesthetics. Social Fabric. Cultural Identity. Sense of Community. Community Mapping. Maquipensar.

 
Recepción: 28/07/2025
Revisión: 08/01/2026
Aprobación: 18/06/2026
 
         
 
 

Introducción

Históricamente el arte del tejido ha sido un elemento esencial para expresar y mantener la identidad cultural de los pueblos. En varias sociedades tradicionales, los textiles tienen un valor que va más allá de simplemente ser objetos decorativos, ya que representan creencias, valores y sistemas sociales que se han encontrado desde hace tiempo presentes en la comunidad. Por ejemplo, en los Andes, los tejidos q’ero contribuyen como narraciones visuales que expresan una cosmovisión desde la cual el mundo espiritual y natural se encuentran profundamente enlazados (Silverman, 2008). De esta manera, el tejido se convierte en una expresión simbólica que trasciende territorios y generaciones.

Dejando a un lado su función estética o utilitaria, se ha podido reconocer el tejido como una forma narrativa en la comunicación. Similar a los textos escritos, los tejidos relatan historias, que pueden ser interpretadas por miembros de la comunidad, ya que cada color y cada diseño hacen parte de una composición que se puede leer. Desde esta perspectiva, tejer se asemeja a escribir (Cabrera, 2023).

Gracias a esta forma de expresión varios grupos étnicos han podido resistir ante la colonización cultural y han podido mantener viva su historia, por lo que el tejer se convirtió en un acto simbólico que conserva el pasado y aporta a imaginar futuros posibles para las comunidades.

Frente a estas dinámicas que existen en los territorios, el presente estudio se ha construido a partir de las dinámicas sociales, por ende, su objeto tiene como finalidad comprender como el tejido contribuye al sentido de comunidad en un grupo de mujeres tejedoras del Municipio de Vélez; Santander y San Francisco; El Peñol Nariño.

Con el tiempo, el arte contemporáneo ha adquirido un papel fundamental para activar conciencia ciudadana y promover transformaciones sociales profundas y significativas. Investigaciones recientes permiten observar que las expresiones artísticas pueden movilizar colectividades, impulsar debates sobre justicia social y fortalecer vínculos en las comunidades bajo contextos de conflicto o desigualdad (Naikade & Bansal, 2021).

En este sentido, las artes no solo se integran como formas de expresión, sino como tecnologías culturales capaces de redefinir y fomentar la participación social y el activismo ciudadano, en especial en temas como lo son los derechos humanos y la inclusión. Al operar sobre lo simbólico y emocional, el arte conforma una pedagogía política capaz de articular demandas sociales desde una perspectiva crítica.

La inteligencia emocional (IE), definida como la habilidad de reconocer, comprender y gestionar emociones, ha sido reconocida como un componente clave en procesos artísticos que promueven bienestar colectivo. Chen (2025) argumenta que el desarrollo de la IE, en especial a través de prácticas creativas y expresivas, contribuye significativamente al empoderamiento de individuos en contextos vocacionales y sociales. Además, Lubega (2025) enfatiza que la IE ha ayudado potenciando habilidades interpersonales como lo son la empatía y la cooperación, que son herramientas fundamentales para el éxito grupal y la resiliencia comunitaria. Partiendo de esto, las intervenciones artísticas generan entornos colectivos más empáticos, cohesionados y sostenibles, que van más allá del autoconocimiento y la regulación emocional.

En Colombia, los pueblos precolombinos compartieron una herencia cultural interconectada, que fue influenciada por movimientos migratorios que dejaron huellas duraderas en su evolución social y material. En este contexto, el tejido surgió no solo como una técnica utilitaria, sino como un medio bajo el cual se expresaba la identidad colectiva. Desde las primeras prácticas de cestería con fibras sin procesar, hasta el uso refinado de algodón, fique y otras fibras vegetales, los objetos textiles reflejan tanto la adaptación ambiental como la diversidad cultural regional. En estudios recientes, se ha demostrado como la preservación de prácticas como el tejido y la cestería en comunidades indígenas de Asia y América es clave para que se mantengan vigentes las diferentes identidades étnicas frente a los procesos de modernización (Lungnila, Samjaila & Karri, 2025). Gracias a que estas tradiciones materiales continúan siendo fuentes de conocimiento ancestral y formas tangibles de historia oral, han sido transmitidas entre generaciones, haciendo así que la cultura perdure.

El avance técnico de los tejidos precolombinos también se puede evidenciar en la incorporación de fibras animales como la lana de alpaca, así como en el uso de pigmentos naturales para tinturar hilos. La habilidad para crear composiciones cromáticas mediante una "química intuitiva" con plantas tintóreas enriqueció el simbolismo de los tejidos, como muestran etnografías recientes sobre comunidades que revitalizan su identidad mediante el diseño y color de sus prendas tradicionales (Kao, Ho & Jai, 2025). De esta manera, la combinación de materiales, técnicas e imaginación visual transformó el tejido en un medio narrativo, en el cual cada color y textura cuenta una historia, al igual que codifica cosmovisiones y jerarquías sociales. Como afirma Fajinmi y Oloyede (2025), preservar estas técnicas va más allá de una cuestión estética, es una estrategia para salvaguardar el patrimonio culturar frente a la perdida de saberes intergeneracionales.

Metodología
Para llevar a cabo el desarrollo del presente estudio, se utilizó un enfoque cualitativo y se desarrolló un mapeo comunitario que permitió determinar las dinámicas sociales que emergen en el territorio. Este ejercicio permitió la comprensión de la realidad social desde las particularidades territoriales.

El mapeo comunitario se ha consolidado como una técnica flexible que permite la construcción de un conocimiento colectivo, partiendo del principio de que los habitantes de un territorio son los que conocen de primera mano sus realidades.

Esta metodología promueve la participación activa de la población en el reconocimiento de problemáticas y potencialidades locales, fortaleciendo el sentido de pertenencia y el patrimonio geográfico, social y cultural. Carrion et al. (2025) demostraron, mediante una experiencia en Cuenca, Ecuador, que la cartografía participativa, especialmente cuando se adapta a poblaciones específicas como la infancia, permite reconocer necesidades ignoradas por enfoques institucionales verticales y fomenta una ciudadanía critica desde edades tempranas. Este enfoque integrador resulta crucial para diseñar políticas públicas inclusivas y sostenibles.

Resultados
La nube de palabras del Grupo de Bordadoras de Vélez, Santander, refleja que el acto de bordar trasciende la técnica para convertirse en una práctica cargada de significados personales, sociales y culturales. Las bordadoras expresan, a través del hilo y la aguja, su identidad de género, su historia personal y colectiva, y sus emociones más profundas. El bordado se construye, así como una forma de conocimiento, una herramienta de memoria, un arte comunitario y una experiencia terapéutica, que fortalece vínculos, transforma la cotidianidad y preserva tradiciones.

Vélez Santander
A continuación, a partir de la encuesta ejecutada, se puede evidenciar el resultado del análisis léxico realizado a las mujeres bordadoras de Vélez, permitiendo interpretar lo que para estas mujeres significa bordar. En este contexto, bordar no solo es coser: es crear, resistir, sentir y pertenecer.

Figura 1

Nube de Palabras del Grupo de Bordadoras de Vélez

La palabra más destacada en tamaño y centralidad es “bordar”, lo cual no sorprende, ya que es la práctica central del grupo a la cual se dedican. A su alrededor emergen otras palabras clave que permiten comprender cómo las bordadoras del municipio de Vélez significan y resignifican su actividad. Podemos agrupar los temas principales en los siguientes ejes: Bordar como conocimiento y proceso creativo. Palabras asociadas: conocimiento, proceso, creatividad, práctica, arte, transformar, actividad, sentido, forma.

Estas palabras se subrayaron en amarillo e indican que bordar es vivido como un acto reflexivo e intelectual; sobre sus acciones, pensamientos, emociones o experiencias involucrando el uso de la razón, el pensamiento lógico, el análisis o la comprensión por lo tanto no solamente es manual. Las bordadoras lo comprenden como un proceso en el que se genera y transmite saberes, habilidades, y formas de expresión. Se posiciona como un acto creativo y con valor artístico, en el que se manifiesta la subjetividad.

Se ve reflejado también el papel de la mujer y la identidad de género, en el que se encuentran palabras asociadas subrayadas en color verde como lo son: mujer, bordadoras, persona, cuerpo, vida, dedicar.

El bordado se presenta como una práctica íntimamente ligada a la experiencia femenina. El uso de “cuerpo” y “vida” refuerza la idea de que bordar es también una extensión del hacer y del ser mujer, incorporando lo cotidiano, lo corporal y lo emocional. El bordado permite dar forma a la identidad de género desde la acción, memoria y emoción. Las palabras que se encuentran en color naranja están asociadas con el sentir de estas mujeres: la memoria, historia, emoción, ansiedad, familiar, emotivo, espacio.

El bordado aparece como una herramienta para recordar, elaborar y narrar vivencias pasadas. Las bordadoras lo usan como un dispositivo de memoria individual y colectiva, que ayuda a procesar emociones, incluso como estrategia de manejo de la ansiedad o el estrés. Se convierte en un espacio emocional y terapéutico. Subrayado con el color azul oscuro se pueden encontrar palabras asociadas como: comunidad, grupo, compartir, encuentro, generación, lazo, colectivo, fomentar, sentido. Lo que podría significar para estas mujeres el tejer/bordar.

Se destaca fuertemente el componente colectivo y social del bordado; especialmente en muchas culturas tradicionales y en contextos contemporáneos de arte comunitario o activismo. No se trata de una práctica aislada, sino de una actividad que construye vínculos, fomenta el encuentro y fortalece el sentido de pertenencia; el bordado es una forma de contar historias y mostrar la pertenencia a un grupo. El bordado es un acto profundamente comunitario y generacional, donde se intercambian experiencias y saberes entre mujeres; son espacios de encuentro y comunidad.

Finalmente, en color rojo podemos encontrar palabras asociadas como: bordado, tejer, tradición, generación, valor, transformar, indicar. Las cuales confirman que el bordado se convierte es una práctica simbólica y cultural para estas mujeres.

El bordado es también una práctica cultural que encierra significados más allá de lo funcional o estético. Actúa como un medio de transmisión de valores, símbolos y memorias que se mantienen vivos generación tras generación. En ese sentido, bordar es un acto de resistencia cultural.

El Peñol Nariño
A continuación, se presenta el análisis léxico realizado mediante IRaMuTeQ, a partir de las entrevistas al Grupo de Tejedoras de Sueños de San Francisco; El Peñol, Nariño, que evidencia la emergencia de núcleos semánticos significativos que permiten comprender la experiencia subjetiva y colectiva de las participantes en torno al acto de tejer. Esta investigación se sitúa en el cruce entre los estudios sobre memoria cultural, trabajo colaborativo y procesos de empoderamiento femenino en contextos rurales y comunitarios.

Figura 2

Nube de Palabras Grupo de Tejedoras de Sueños de San Francisco; El Peñol, Nariño.

En primer lugar, llama la atención de la palabra “obra” subrayada con color azul la cual manifiesta que las tejedoras no conciben sus trabajos únicamente como una práctica manual o productiva, sino como una creación simbólica llena de sentido a la realidad de la cultura; construyendo identidad y sentido de comunidad. Esta palabra “obra” representa no solo el objeto tejido, sino también una elaboración emocional, social y cultural que articula múltiples dimensiones de su identidad cultural y el sentido de comunidad que esto representa para el grupo de tejedoras.

Asimismo, se destaca el uso reiterado de términos como “comunidad”, “grupo”, “encuentro” y “compartir” subrayadas con color amarillo, lo cual pone de manifiesto el carácter colectivo y relacional de la experiencia del tejido. El acto de tejer se configura como un espacio de encuentro intersubjetivo, en el que se fortalece el sentido de pertenencia y se consolidan lazos de solidaridad entre mujeres. El tejido se transforma así en un dispositivo social de cohesión y cuidado mutuo.

Por otro lado, se resalta con color rojo; la presencia constante de palabras vinculadas a la esfera afectiva como “sentimiento”, “emociones”, “amor”, “bienestar” y “paz” revela que la práctica textil es vivida como una forma de expresión emocional y de elaboración de experiencias personales. Se puede deducir que el taller de tejido funciona como un espacio terapéutico que promueve el equilibrio emocional, el autorreconocimiento y la construcción de una narrativa común.

En el plano cultural, conceptos subrayados con color lila tales como “tradición”, “transmitir”, “historia” y “creación” dan cuenta de la dimensión memorial y patrimonial del tejido. Las participantes no solo tejen objetos utilitarios, sino que transmiten saberes ancestrales, mantienen viva una tradición local y resignifican su historia a través del arte textil.

Finalmente, términos subrayados con el color verde como “fortalecer”, “lograr”, “habilidad” y “forjar” permiten comprender el tejido como un acto de agencia en la vida y en las realidades del grupo de tejedoras, mediante el cual las mujeres reafirman su capacidad de transformación, tanto a nivel individual como comunitario.

En suma, la nube de palabras revela que el tejido, en este contexto, constituye un acto cultural, emocional y político, a través del cual las mujeres del grupo construyen comunidad y sobre todo sentido de comunidad, expresan su subjetividad y mantienen viva una tradición que fortalece su identidad territorial y colectiva.

Los resultados obtenidos a partir del análisis léxico evidencian que el tejido, en el contexto del Grupo de Tejedoras; Tejiendo Sueños de San Francisco; El Peñol, Nariño, se configura como una práctica profundamente simbólica, relacional y transformadora. La frecuencia de palabras como obra, comunidad, sentimiento, tradición y compartir revela que este grupo de mujeres no solo produce objetos artesanales, sino que a través del acto de tejer construyen vínculos, expresan emociones, resignifican su historia y fortalecen su identidad colectiva.

El taller de tejido se consolida, así como un espacio de encuentro, sanación y transmisión cultural, que trasciende lo material para convertirse en un acto político de resistencia, memoria y afirmación comunitaria. Este hallazgo refuerza la importancia de valorar y visibilizar prácticas locales que, como el tejido, cumplen funciones sociales esenciales en territorios marcados por el conflicto, la desigualdad y la búsqueda de paz.

Análisis de Similitud – Grupos de Tejedoras y Bordadoras
El gráfico de similitud generado con el software IRaMuTeQ permite representar visualmente la estructura léxica del del discurso expresado por las participantes de los colectivos Tejedoras de San Francisco (Nariño) y Bordadoras de Vélez (Santander). Por medio de esta herramienta se analiza la frecuencia y concurrencia de palabras dentro del corpus textual, generando así una res que muestra como ciertos términos tienden a aparecer juntos de una manera sistemática.

A partir de este análisis, es posible identificar asociaciones léxicas que reflejan temas recurrentes en las narrativas de las participantes, lo cual es de gran ayuda para la interpretación de los núcleos conceptuales que estructuran su discurso. De este modo, se restauran los ejes de sentido predominantes, revelando no solo las preocupaciones y experiencias comunes, sino también la manera en que el lenguaje organiza y expresa sus prácticas culturales, identitarias y sociales.

Figura 3

Grupo, Bienestar y Pertenencia

Halo de palabras, que combina los discursos de los grupos de Tejedoras de Sueños de San Francisco; El Peñol (Nariño) y Bordadoras de Vélez (Santander). Este grafico de coocurrencias muestra cómo se agrupan semánticamente las palabras más frecuentes, permitiendo conocer convergencias discursivas claves entre ambos colectivos de mujeres.

Conclusión Interpretativa

El análisis de similitud evidencia que el bordado y el tejido, tal como son vividos por los grupos de mujeres entrevistadas, conforman prácticas profundamente significativas que enlazan lo técnico, lo emocional, lo cultural y lo social. Las palabras que se encuentran en el centro (que están más conectadas) permiten observar las actividades que han sido vividas como formas de expresión, resistencia, sanación, memoria y construcción colectiva.

En el centro del discurso no solo están las manos que hilan, también se encuentran los vínculos que se llegan a fortalecer y las historias que se tejen gracias a esas manos. Así, tejer y bordar se convierten en actos de vida que reintegran el tejido comunitario e histórico que al final crean sentido de comunidad e identidad cultural.

Interpretación Estructurada por Agrupaciones
Interpretación del Halo de Palabras – Tejedoras y Bordadoras
Agrupación violeta: Identidad, tradición y subjetividad
Palabras clave: persona, espacio, tiempo, tradición, sentir, representar, identidad.
Este grupo destaca la relación entre el bordado/tejido y la construcción de identidad personal y cultural. Las mujeres manifiestan el cómo estas prácticas les permiten simbolizarse a sí mismas, recuperar la tradición y habitar un espacio propio en el tiempo y en la memoria, pues terminaran siendo una representación de la cultura dejando una huella en la misma.

Figura 4
Grupo, Bienestar y Pertenencia


Agrupación amarilla: Grupo, bienestar y pertenencia.
Palabras clave: grupo, tejedora, mismo, bienestar, creación, potenciar

Aquí el foco está en lo colectivo y relacional. Tejer o bordar se muestra como una forma de permanecer en grupo, de fortalecer el bienestar común y de construir una identidad compartida. El rol se refuerza de estas actividades como catalizadores del vínculo social.

Agrupación azul: Conocimiento, experiencia y memoria.
Palabras clave: bordadoras, experiencia, memoria, conocimiento, saberes, historia.
Este campo semántico expresa el carácter epistémico y cultural del trabajo textil. Tejer y bordar han sido vistos como formas de guardar y transmitir conocimientos ancestrales, practicas plasmadas en la historia de vida de las mujeres. Se reconoce su rol como registro emocional y generacional.

Clúster rojo: Participación, resignificación y desafío.
Palabras clave: tejer, mucho, creer, metáforas, lado, participar.
Esta agrupación propone que el tejido implica una participación en procesos de resignificación de la realidad. El uso de las metáforas puede indicar como estas mujeres han reinterpretado su entorno y su rol a través del lenguaje visual y manual del hilo.

Agrupación naranja: Vida, permitir y movimiento.
Palabras clave: permitir, vida, actividad, familiar, convertir, movimiento.
Aquí se puede evidenciar una lectura más vitalista: el bordado se asocia con el flujo de la vida cotidiana, con la posibilidad de avanzar a través de la práctica, es un espacio que permite ser.

Agrupación verde: Transmisión, deseo y acción.
Palabras clave: transmitir, valor, deseo, realizar, ir, generar, apropiar, práctico.
Este grupo pone en evidencia el poder activo que existe en estas prácticas. Las mujeres expresan un deseo por apropiarse de su hacer, de transmitir, llegar a las personas y de actuar. El bordado se muestra como una herramienta de acción y transformación simbólica del entorno y de sí mismas. 

Agrupación Celeste: Realidad, habilidad y técnica
Palabras clave: realidad, habilidad, trabajo, lugar, forjar, llevar, generación.
Esta agrupación se enfoca en el aspecto técnico y productivo de bordar/tejer. Este hacer textil es una habilidad adquirida y transmitida, con raíces que nacieron en una realidad concreta, un trabajo situado vinculando al esfuerzo y el valor de lo cotidiano.

Síntesis Interpretativa
El halo de palabras que conforma los discursos de los grupos de tejedoras y bordadoras permite ver que, si bien las técnicas varían, las experiencias compartidas giran en torno a una experiencia transformadora y simbólica, que espera transmitir algo al espectador. A través de sus palabras, las mujeres evidencian como el tejido y el bordado permiten sanar, crear, representarse a sí mismas y resistir. Estas acciones son medios de expresión subjetiva, no son simplemente estética, sino más bien una afirmación colectiva. En este contexto, tejer y bordar se convierten en actos de vida que las llevan a crear sentido, potenciar vínculos, preservar su cultura y afirmar identidades. El trabajo textil hace visible lo invisible, proyectando futuros desde la resistencia creativa.

Interpretación de la Nube de Palabras, Tejedoras y Bordadoras

Figura 5
Interpretación de la Nube de Palabras – Tejedoras y Bordadoras

La nube de palabras representa gráficamente la frecuencia y centralidad de términos utilizados por las mujeres tejedoras y bordadoras durante las entrevistas. En este análisis, destacan palabras de alto peso semántico como “bordar”, “tejer”, “comunidad”, “conocimiento”, “sentimiento”, “historia”, “mujer” y “proceso”, lo cual permite identificar cinco dimensiones claves:

  • Práctica central: bordar, crear y tejer como actos vitales. Subrayados con color azul Los verbos bordar, crear (creatividad) y tejer (tejido), ubicados en el núcleo de la nube, representan algo más allá de que una técnica manual. En ambos discursos estas acciones encarnan la existencia de formas de existencia creativa y resistencia cultural. Son prácticas que han permitió expresar como es el mundo desde las manos.
  • Género e identidad: mujer, cuerpo, autoestima. Subrayadas con amarillo; La palabra mujer, acompañada de otras como autoestima, cuerpo, fortalecer y sentir, señala que el bordado en una práctica que ha llevado en ella identidad y empoderamiento femenino. Es una forma de posicionamiento en el que las mujeres se han reafirmado como sujetas activas de saber y transformación.
  • Dimensión colectiva: comunidad, grupo, compartir, subrayados con color rosa; Palabras como comunidad, grupo, compartir, encuentro, lazo y pertenencia revelan que estas prácticas han llevado a forjar un carácter eminentemente relacional y colaborativo. El bordado y el tejido son espacios que pueden permitir reconstruir vínculos comunitarios y afectivos.
  • Saberes y memoria: conocimiento, historia, tradición. Subrayadas con color naranja; la alta frecuencia de palabras como conocimiento, memoria, historia, tradición y transmitir manifiestan que estas actividades funcionan como archivos de saberes ancestrales. Son practicas pedagógicas no formales que contribuyen a conservar y actualizar la memoria de la historia colectivamente, a enraizar en lo local, lo familiar y lo femenino.
  • Expresión emocional y bienestar, Con color violeta subrayamos; Palabras como sentimiento, emoción, bienestar, tranquilidad, paz, sanar, fomentar y permitir indican que estas prácticas tienen un valor emocional y terapéutico. Son una forma de canalizar de manera afectiva, han estado presentes en contextos atravesados por el conflicto, la violencia o el desarraigo.

Síntesis Interpretativa.

La nube de palabras evidencia que tanto el bordado como el tejido constituyen mucho más que actividades manuales: son lenguajes culturales y emocionales bastante significativos. Las mujeres a través de sus palabras pueden expresar como estas prácticas les ayudan a permitir crear comunidad, reafirmar su identidad y transformar cotidianidad. En su totalidad, bordar y tejer son actos vitales, que enlazan lo personal, lo colectivo y lo político, siendo hilos que mantienen su reconstrucción simbólica en territorios y cuerpos.

El presente trabajo ha permitido explorar, a través del análisis multidimensional realizado con IRaMuTeQ, los discursos de dos colectivos de mujeres artesanas: el Grupo de Tejedoras de Sueños de San Francisco El Peñol, (Nariño) y el Grupo de Bordadoras de Vélez (Santander). A partir de entrevistas cualitativas y su procesamiento léxico, se identificaron estructuras semánticas que revelan el profundo contenido simbólico, emocional y cultural del bordado y el tejido como prácticas sociales.

Las nubes y halos de palabras evidencian que tanto tejer como bordar constituyen mucho más que técnicas manuales: son formas de producción de sentido, memoria y subjetividad. Estas prácticas se convierten en espacios donde las mujeres crean comunidad, expresan sus emociones, preservan tradiciones y reconstruyen vínculos afectivos y culturales.

Desde una perspectiva de género, el bordado y el tejido operan como formas de resistencia simbólica que, como sugiere Rozsika Parker (1984), subvierten el rol tradicionalmente pasivo asignado a las labores femeninas para transformarlo en un lenguaje visual de afirmación. Bordar se convierte en una forma de narrar la vida, de decir sin hablar, de manifestar dolores, sueños, duelos o memorias a través del hilo. Butler (2001) también permite leer estas prácticas como actos performativos, donde las mujeres constituyen su identidad y agencia mediante el hacer.

Asimismo, el trabajo textil funciona como un archivo afectivo (Hirsch, 2008), en el que se inscriben experiencias generacionales, recuerdos familiares y conocimientos comunitarios. Las participantes transmiten, con cada puntada, saberes encarnados que resisten al olvido y al desarraigo, como lo plantea Diana Taylor (2003) al referirse al archivo corporal como forma de conservar lo no documentado.

Además, se evidencia que el bordado/tejido tiene una dimensión sanadora y transformadora. Las mujeres narran cómo estas prácticas les permiten gestionar emociones, construir autoestima y generar bienestar. En contextos marcados por el conflicto armado o la exclusión social, bordar se convierte en una forma de sanar, de conectar con otras y de encontrar un lugar propio en el mundo.

Las mujeres mediante el bordado han dejado huella, han preservado la cultura, plasmándola mediante los tejidos, dejando en los textiles historia acompañada del cariño con el cual elaboran sus obras.

Este estudio concluye que el tejido y el bordado son prácticas profundamente interdisciplinarias: conectan el arte, la historia, la política, el cuerpo y la comunidad. Constituyen un lenguaje visual, corporal y colectivo, que permite a las mujeres bordar no solo telas, sino también territorios de sentido, redes de afecto y futuros posibles.

Ideal para Presentaciones, Exposiciones Orales o Artículos Breves
Este estudio, realizado con IRaMuTeQ, analizó los discursos de los grupos de Tejedoras de San Francisco (Nariño) y Bordadoras de Vélez (Santander), revelando que bordar y tejer son prácticas profundamente simbólicas, emocionales y comunitarias. Lejos de ser meras labores manuales, estas actividades permiten a las mujeres expresar emociones, preservar memorias, fortalecer vínculos y construir identidad. Desde una perspectiva de género, el trabajo textil se configura como un acto de resistencia, creatividad y sanación, en el que se entrelazan el cuerpo, la historia y la palabra no dicha. Tal como lo señalan autoras como Rozsika Parker y Diana Taylor, estas prácticas constituyen lenguajes visuales y archivos afectivos que sostienen la memoria viva de los territorios. Así, cada puntada se convierte en una forma de afirmar la vida, construir comunidad y proyectar futuros posibles desde la colectividad.

Conclusiones
En conclusión, para estas mujeres bordar tiene un significado profundo, que las une entre si para que la cultura prevalezca. Bordar crea historia, permite que sus antepasados sigan siendo de gran importancia para la sociedad en la que viven. Tejer es un acto de resistencia, que va más allá de ser una simple obra manual, pues para estas mujeres tejer/bordar es crear memoria, les permite conectarse emocionalmente con ellas mismas e impartir conocimiento a las demás personas, es un acto de amor que busca transmitir a quien lo vea, esperando reconstruir vínculos comunitarios y afectivos.

Es importante reconocer lo que para las mismas mujeres bordadoras significa tejer/bordar, pues al tener en cuenta con el fin que lo hacen, se hace presente al momento de ver cualquier bordado, llevando a que, quien lo visualice conecte de una manera más sencilla con lo que ve, pues ya se sabe que espera transmitir de cierto modo la autora del bordado. Lo que se teje no se encasilla en nada más que una decoración, es permitir a las demás generaciones hacer parte de su misma historia, lo que contribuye a que se pueda compartir con otras culturas generando una riqueza en la misma comunidad.

Bordar facilita conocer la historia de una comunidad, lo que es de gran ayuda para que prevalezca lo no dicho, e incluso permite que una misma familia pueda mantener su tradición, de esta manera las mujeres resisten al olvido, nuevamente, tejer es un acto de resistencia. Contribuir a que las personas conozcan el lugar del que vienen, permite que tengan una idea de hacia que lugar pueden ir. Bordar es un acto de amor por la comunidad, es querer crearla, querer mantenerla.

 
 

Referencias

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Chen, C. P. (2025). Emotional Intelligence and Career Wellbeing. Canadian Journal of Career Development, 24(1). https://doi.org/10.53379/cjcd.2025.421

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Naikade, K., & Bansal, P. (2021). Impact of civil society in policy and governance: How art impacts the society’s awareness. Revista GEINTEC, 11(4). https://doi.org/10.47059/REVISTAGEINTEC.V11I4.2320
 
  Universidad de Guadalajara
Departamento de Filosofía / Departamento de Letras