La clínica ligada a la cotidianidad del sufrimiento.

The clinic linked to the daily life of suffering.

 
           

DOI: 10.32870/sincronia.axxvii.n83.1a23

Esta obra está bajo una licencia internacional Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0

 
  Amorhak Ornelas Vázquez
Universidad de Londres
(MÉXICO)

CE:
amorhak@udlondres.com
https://orcid.org/0000-0003-2153-8435

     
              Recepción: 30/09/2022 Revisión: 14/10/2022 Aprobación: 21/11/2022  
 

Cómo citar este artículo (APA):

En párrafo:
(Ornelas, 2023, p. __)

En lista de referencias:
Ornelas, A. (2023). La clínica ligada a la cotidianidad del sufrimiento. Revista Sincronía. XXVII(83). 114-122 DOI: 10.32870/sincronia.axxvii.n83.1a23

 

 

Resumen.
Este trabajo expone una serie de coordenadas sobre la cotidianidad del sufrimiento. Procedo indicando la importancia de la relación entre filosofía y psicoanálisis, para la reflexión sobre la subjetividad de la época. Propongo un abordaje de ciertos hechos sociales a partir del psicoanálisis, acompañado de un comentario de los textos sobre la Pandemía de Slavoj Žižek, Desaparecer de sí de David le Breton y La sociedad paliativa de Byung-Chul Han.

Palabras clave: Sufrimiento. Pandemia. Desaparecer de sí. Sociedad paliativa.

Abstract.
This work exposes a series of coordinates about the daily life of suffering. I proceed by indicating the importance of the relationship between philosophy and psychoanalysis, for reflection on the subjectivity of the time. I propose an approach to certain social facts based on psychoanalysis, accompanied by a commentary on the texts on the Pandemia of Slavoj Žižek, Disappearing from oneself by David le Breton and The Palliative Society of Byung-Chul Han.

Keywords: Suffering. Pandemic. Disappearing from oneself. Palliative society.

 
 
 

Introducción
Este texto es parte de un recorrido que se ha producido en dos momentos. El primero se dio en el seminario que coordinamos sobre Interlocutores contemporáneos del psicoanálisis, que se llevó a cabo en 2017 y 2018, en la Facultad de Psicología de la UNAM, en Ciudad Universitaria.[1] Mientras que el segundo, se dio en el seminario online que impartí sobre La clínica ligada a la cotidianidad del sufrimiento, llevado a cabo en el verano de 2021 durante la Pandemia de la COVID-19.  El primero fue un recorrido de una serie de textos, que, desde nuestra perspectiva, generaban una marca significativa de la época y una interlocución con el psicoanálisis desde distintos ámbitos (filosofía, estudios de género, literatura, sociología, antropología). En el segundo momento, se propuso un recorrido de textos a partir de una expresión que hace el psicoanalista francés, Jacques Lacan (2016), en su escrito La dirección de la cura y los principios de su poder:

¿Quién ha interrogado tan intrépida mente como ese clínico ligado a la cotidianidad del sufrimiento a la vida sobre su sentido, y no para decir que no lo tiene, manera cómoda de lavarse las manos, sino que no tiene más que uno, en el cual el deseo es llevado por la muerte? (p. 611).

Al referirse a Sigmund Freud como “ese clínico ligado a la cotidianidad del sufrimiento”, consideramos que la cotidianidad del sufrimiento podía ser un planteamiento interesante para desarrollar, ya que se trataba de la cuestión de saber cómo lo colectivo inscribe su marca en la intimidad del sujeto, en su malestar. Y es que Lacan llegó a afirmar que sólo cuando el psicoanálisis se rindiera ante los crecientes callejones sin salida de la civilización, podrían retomarse las indicaciones que hizo en sus Escritos. Y efectivamente, ante el aumento del capitalismo emocional y la sociedad paliativa, el campo lacaniano se presenta como una vía para orientarnos en el sufrimiento del sujeto. Esto es algo que también ha constatado el filósofo italiano, Franco “Bifo” Berardi (2022), al señalar que tanto la filosofía como el psicoanálisis, tienen el reto de estar a la altura de los desafíos que presenta la subjetividad de la época:

Pienso que la filosofía y el psicoanálisis, lejos de entrar en pánico, lejos de despotricar contra el caos, deben asumir el horizonte de caos y agotamiento como punto de partida de su reflexión. Es necesario redefinir todo, en particular lo que tiene lugar no en el mundo exterior, sino en el espacio íntimo del deseo, la emoción y el miedo (p. 12).

Si la filosofía y el psicoanálisis son convocados para dar una reflexión sobre el presente, al menos para los psicoanalistas se les plantea un verdadero escollo: ¿cómo podrían explicar que el inconsciente, que es a la vez lo más íntimo y lo más ignorado de cada uno, se relaciona con el estado de la civilización? La psicoanalista Colette Soler (2016) responde de cierta forma “Ahora bien, no podemos dudar de que lo haga desde el momento en que los síntomas que afectan a los sujetos evolucionan con el tiempo en función de la cultura en que aparecen” (p.21). Se trata entonces, de no limitar el alcance de las conjeturas psicoanalíticas, solamente al de la clínica analítica, principalmente, porque las potencialidades del psicoanálisis sobrepasan el horizonte del campo clínico. El texto de Herbert Marcuse (2021), El hombre unidimensional, es una prueba de ello. Desde un lenguaje freudomarxista, como el de “desublimación represiva o institucionalizada”, Marcuse nos advirtió desde 1964, de una situación que es cotidiana en la actualidad, y que era de un nuevo tipo de conformismo originado por la racionalidad tecnológica. Entonces, y como se lo pregunta Colette Soler (2016):


¿Una práctica posible del campo lacaniano será, entonces, esclarecer los hechos sociales actuales a partir de la práctica lacaniana? ¿Por qué no? Pero a condición de que se trate de un esclarecimiento en acto, que siempre debe recomenzarse; y que emerja de un discurso analítico auténticamente en ejercicio. Sin ello no sería más que charlatanería sobre el estado de nuestro mundo y engancharse en el carril periodístico (p.37).

Ahora bien, ¿qué es la cotidianidad del sufrimiento? Al respecto, el sociólogo francés David Le Breton (2017) señala lo siguiente:


El sufrimiento que está en la carne no se opone al que está en la existencia, está en juego la misma alteración, con un centro de gravedad que no se desplaza entre dos polos, sino entre dos líneas de intensidad que no dejan de enredarse. El dolor está entre el cuerpo y uno mismo, entre la carne y la psiquis, sin estar ni en una ni en otra, dado que es, antes que nada, cuestión del sujeto (p.10).

Efectivamente, ¿no fue acaso Freud, el que pudo señalar cómo el sufrimiento es una cuestión del sujeto? El sufrimiento de las mujeres de Estudios sobre la histeria, de su paciente Dora, de la fobia del pequeño Hans, de los pensamientos obsesivos del hombre de las ratas y el hombre de los lobos, nos enseñan que el sufrimiento es algo que se encuentra atrapado a una significación, y, por lo tanto, es siempre subjetivo, y tiene que ver con lo que el sujeto dice que es. En ese sentido, el sufrimiento esta oculto dentro del enigma de la historia del sujeto, y puede ser revelado en la interpretación o el ciframiento que se hace en un análisis.

Para abordar la cotidianidad del sufrimiento, se incluyeron los temas de la Pandemia, desaparecer de sí y la sociedad paliativa, desde los textos de Slavoj Žižek, David Le Breton y Byung-Chul Han. La orientación que se planteó, es que las interrogantes que son generadas por el malestar en la cultura actual, tienen su vínculo con la clínica. Y es que tanto el malestar como la clínica son cosas intrínsecas, no se pueden separar uno del otro.  

En torno a la pandemia, Žižek (2020) señala que ésta vino a destruir la estructura de nuestra realidad, a conmover la rueda del consumo globalizado, el espacio donde trabajamos, estudiamos, viajamos, nos divertimos, incluso provocó una nueva división del trabajo. La pandemia generó una ampliación del horario laboral con el home office, y el hogar se convirtió en el nuevo centro de producción y, por lo tanto, en un espacio cibervigilado.  A la par, se desató una euforia del mercado, en la producción y compra de objetos de goce en el ámbito de la limpieza y el control. Y es que el confinamiento lo que provocó, fue una exacerbación narcisista del cuerpo, donde las corporalidades fueron exaltadas como objeto de amor y de cuidado, con el uso de cubrebocas, gen antibacterial, el ejercicio en casa, meditación, etcétera. Franco Berardi (2022), menciona que la era de un “tercer inconsciente” ha comenzado a tomar forma en la modernidad tardía, principalmente con la llegada del coronavirus. Ya no sería el primer inconsciente explorado por Freud, el cuál establecía a la neurosis como modo general del sufrimiento psíquico, ni tampoco el segundo inconsciente donde la explosión psicótica desplaza a la neurosis. Sino una tercera era del inconsciente cuya forma no es fácilmente definible, ya que estamos ingresando a una nueva psicoesfera o umbral. Para Berardi:


[...] desde un punto de vista estrictamente psicoanalítico, el inconsciente es individual, pero en un marco antropológico más amplio podemos afirmar que el funcionamiento individual del inconsciente se alimenta de y es transformado por flujos que preceden de la psicoesfera, que es una dimensión colectiva. La psicoesfera no es el agregado de influjos individuales, sino el espacio en el que circula la información (infoesfera) en la forma neurofísica de estimulación nerviosa (p. 85).

Donna Haraway (2020), fue de las que anticipó esta mutación viral en curso. En Seguir con el problema, Haraway propone nombrar como “Chthuluceno” a nuestra actual era geológica, para objetar los términos de Antropoceno y Capitoloceno.  En el Chthuluceno, los seres humanos no son ya los únicos actores importantes. Su historia ha terminado, y los nuevos agentes de la historia son los bichos, como lo dice Haraway “El orden ha sido retejido: los seres humanos son de y están con la tierra, y los poderes bióticos y abióticos de esta tierra son la historia principal” (p. 95). Ahora el agente de la evolución ya no es la humanidad, sino los virus que invaden los espacios de la producción y el discurso. Por ejemplo, lo que algunos han llamado como la “coronalengua”, es decir, cómo el virus se convirtió en una lengua que la aprendimos, la escuchamos y la terminamos hablando (Vaschetto y Faraoni, 2021, p. 31). Haraway (2020) señala “lo que se llamaba naturaleza ha estallado en asuntos humanos ordinarios, y viceversa, de tal manera y con tal permanencia que los medios y las perspectivas de continuidad han cambiado de manera fundamental, incluyendo la mera posibilidad de continuidad” (p. 74).

Mientras que David Le Breton (2018) es un investigador que indaga ciertas figuras antropológicas de las sociedades contemporáneas (tatuajes, piercings, autolesiones, intoxicación con sustancias, suicidio en adolescentes, asesinatos masivos), encontrando allí un campo interesante para la producción de hipótesis acerca de las cosas que operan en los individuos en nuestra época. En su texto Desaparecer de sí, Le Breton nos presenta una figura de supresión ante la exigencia de sentido hacia la vida. Todo el libro de Le Bretón es una recopilación de lo que él llama “pistas de la desaparición de sí”, que van desde la indiferencia, el sueño, las sobredosis, el juego, la fatiga, el burnout, la depresión, el encierro narcisista, el vagabundeo, la adicción a las nuevas tecnologías y la anorexia. Lo que logra identificar Le Breton, es que la felicidad o el placer de vivir, ya no son tan fáciles de encontrar en los tiempos hipermodernos. Esto es algo que también ha llegado a identificar Gilles Lipovetsky (2016), al señalar que la individualidad en nuestra época, ya no se vive como una ligereza o autonomía, sino como un mandato aplastante:


La autonomía individual no representa ya ningún ideal grandioso, ni en la vida pública ni en la privada: más bien se vive como problema. Lo que era promesa de ligereza se ha vuelto pesadez y lo prueban las curvas ascendentes del estrés, la ansiedad, las depresiones, las adicciones y otros comportamientos destructivos (p.292).   

Le Bretón (2018) señala que una de las consecuencias de la ruptura con el vínculo social es el aislamiento de cada individuo, el enfrentamiento a su libertad, el disfrute de su autonomía o, al contrario, a su sentimiento de insuficiencia, a su fracaso personal (p.11). Por lo tanto, puede surgir la tentación de desembarazarse de sí mismo por un rato, como una manera de escapar de las rutinas y de las preocupaciones. Y es que efectivamente, las sociedades contemporáneas se encuentran saturadas de imperativos que se le imponen al sujeto desde la urgencia, la velocidad, la competitividad, la eficacia, la búsqueda de una autonomía, el estar a la altura de la situación, permanecer en movimiento, dar un sentido a la vida, y fundamentar las acciones sobre unos valores. Por lo que el desaparecer de sí, no es efecto de una patología o una excentricidad, sino “una expresión radical de libertad: la del rechazo a colaborar manteniéndose a distancia o rehuyendo la parte más restrictiva de la identidad en el seno del vínculo social” (p. 46). Para los psicoanalistas, estas observaciones que hace Le Breton, son una pista al momento de orientar la dirección de la cura hacia la libertad del otro y no hacia un diagnóstico clasificatorio. Como últimamente lo ha mencionado Jean Allouch (2020) “No es menos ajeno al sistema el ejercicio de la libertad. El del analista, según Jacques Lacan al menos tal como yo lo leo, se dice en una fórmula: ser libre de dirigirse a la libertad del otro” (p. 55). Y es que, la tarea de ser un individuo es cada vez más complicada para un gran número de personas en nuestras sociedades.  Como lo señala Byung-Chul Han (2022):


El sistema de gobierno neoliberal tiene una estructura totalmente distinta. El poder que mantiene el sistema no es represivo, sino seductor, es decir tentador. No es tan visible como el régimen disciplinario. No se tiene enfrente ninguna instancia concreta, ningún enemigo que oprima la libertad y contra el que fuera posible oponer resistencia. El neoliberalismo convierte al trabajador oprimido en un empresario libre, en un empresario de sí mismo. Hoy todo el mundo es un empleado autoexplotado del empresario que él mismo es (p. 32).

En La sociedad paliativa, Han (2021) pone el acento en el concepto del dolor, un estado que se pretende eliminar en una sociedad entregada a los paliativos optimistas. Desde las primeras páginas, Han dice que "La relación que tenemos con el dolor revela el tipo de sociedad en que vivimos […] Hoy impera en todas partes una "algofobia" o fobia al dolor, un miedo generalizado al sufrimiento" (p. 11). Y es que el sufrimiento ha existido siempre. Dice Han que las enfermedades paradigmáticas del siglo XXI --antes de la pandemia-- eran la depresión, el síndrome de burnout, el déficit de atención. Incluso, el tema del dolor fue algo que le preocupó a Freud de manera teórica y clínica. En su texto El malestar en la cultura, Freud (1996) enumera las tres fuentes principales del sufrimiento: la hiperpotencia de la naturaleza, la fragilidad de nuestro cuerpo y los vínculos con la familia, el Estado y la sociedad (p. 85). Para Han (2021) el dolor es paradigma de la negatividad, y el sujeto de rendimiento contemporáneo pretende eliminarlo. Ignora que el padecimiento lleva a una dimensión metafísica que permite dar sentido y ubicar nuestra posición en el cosmos y la sociedad. En ese sentido, no hay felicidad sin dolor, ya que esta aparece fragmentada, el dolor sólo se sostiene en la felicidad, que es también algo doliente. Si el dolor es atajado, la felicidad se trivializa en un confort apático. Han señala que ahora “el dolor se ha cosificado en un tormento puramente corporal” (p. 38). Esto es de una importancia revelante para la clínica ligada a la cotidianidad del sufrimiento, porque nos encontramos con que el dolor se ha reducido a un proceso biológico, se ha quedado vaciado de sentido.

En el campo de la clínica, encontramos que ciertas psicologías positivas —u optimistas—, o como las llama Eva Illouz (2019) “las industrias psi” (consejo psicológico, talleres, libros de autoayuda, entrenadores personales) y “las industrias psicomédicas” (servicios de psiquiatría y médicos generales y la industria farmacéutica) trabajan sobre la negación del sufrimiento (p. 38). En cambio, en una clínica ligada a la cotidianidad del sufrimiento, se requiere que el paciente reconozca su padecer para comenzar su análisis. Incluye el sufrimiento como algo inherente a la vida y por lo tanto, sería contraproducente evitarlo.

Finalmente, desde el psicoanálisis, se trabaja con tres negatividades que son regulares en el sujeto, que son la pulsión de muerte, el goce y el masoquismo erógeno. Por ello, que el psicoanálisis no tiene como objetivo la adaptación del individuo a la sociedad, como lo hacen hoy en día, el mercado de la felicidad o el llamado desarrollo “personal.

     

Referencias
Allouch, J. (2020). La escena lacaniana y su círculo mágico. Unos locos se sublevan, Argentina: El cuenco de plata.

Berardi, F. (2022). El tercer inconsciente. La psicoesfera en la época viral, Argentina: Caja Negra.

Freud, S. (1996). El malestar en la cultura, en Obras completas, t. XXI, Argentina: Amorrortu.

Han, B-C. (2021). La sociedad paliativa, España: Herder.

Han, B-C.  (2022). Capitalismo y pulsión de muerte, España: Herder.

Haraway, D. (2020). Seguir con el problema. Generar parentesco en el Chthuluceno, México: Consonni.

Illouz, E. (2019). Capitalismo, consumo y autenticidad. Las emociones como mercancía, España: Katz.

Lacan, J. (2016). Escritos 2, México: Siglo XXI.

Le Breton, D. (2017). El cuerpo herido. Identidades estalladas contemporáneas, Argentina: Topía. 

Le Breton, D.  (2018). Desaparecer de sí. Una tentación contemporánea, España: Siruela.

Lipovetsky, G. (2016). De la ligereza, México: Anagrama.

Marcuse, H. (2021). El hombre unidimensional, México: Austral.

Soler, C. (2016). Incidencias políticas del psicoanálisis /1, España: Ediciones S&P.

Vascheto y Faraoni, E y J (2021). ¿Podemos vivir en una civilización sin Dios?, Argentina: Xoroi.

Žižek, S. (2020). Pandemia. La covid-19 estremece al mundo, Españav Anagrama.
 

NOTAS:

[1] Se pueden encontrar las gacetas de cada sesión del seminario en el siguiente link: https://www.facebook.com/seminariodelecturaspublicasunam.

  Universidad de Guadalajara
Departamento de Filosofía / Departamento de Letras